

Actualmente nos hemos olvidado de nuestras tradiciones, de nuestro pasado, siempre tratando de innovar. Lo curioso es que aunque lo neguemos, nuestro pasado nos persigue, es inherente a nosotros. Estamos rodeados de tanta tecnología que podemos llegar a perdernos. Es importante retomar nuestro origen, los tesoros de nuestros antepasados.
Esta exposición captó mi atención por la belleza que esta posee. Pero no solo por esto, sino por todo lo que ésta representa. Es el resurgimiento de una técnica que estuvo abandonada por más de 350 años. Nadie sabe realmente por que fue olvidada. Pero este gran artista dedicó su vida en hacerla renacer.
En el año 1937, a su corta edad de 20 años, Itchiku Kubota, tras la impresión de ver la técnica de teñido Tsujigahana, en una exposición en el museo de Tokio, fue cuando comprendió que tenía que revivir esa bella técnica perdida del siglo XVI.
Como no había registros de este procedimiento, él, por medio de puros experimentos, conocimientos y estudios previos de otros métodos, como lo fue la técnica Shibori, pudo crear su propia técnica a la que llamo “Itchiku Tsujigahana”.
Fue una derivación de la técnica Shibori, la cual consiste en moldear la tela, asegurarla por medio de puntadas y sumergir porciones de ella repetidamente para teñirla, de este modo dominar la creación de diseños con textura de tercera dimensión y de múltiples colores. Los hombres que practicaban la técnica Tsujigahana desarrollaron un proceso que incluía el uso de tinta, para dibujar finas líneas y sombras, mas aparte bordado de hilos dorados o plateados.
La técnica de teñido y decoración de Kubota, involucra una serie de complejas formas de teñir y de dibujo en tinta, con bordados de oro o plata.
La exhibición estaba constituida por cuarenta kimonos. Todos bellos, pero la pieza central era “Symphony of Light”, que estaba formada por treinta kimonos, quince kimonos sobre otoño y quince kimonos sobre invierno. Los diez restantes eran sobre paisajes y la naturaleza en general de Japón.
“Symphony of Light” es una obra majestuosa. Al contemplar la serie de kimonos, podemos claramente percibir a primera vista, que agraciadamente conforman un gran paisaje del esplendoroso Monte Fuji. Si observamos el juego del color, de las luces, y de las formas, veremos las distintas estaciones del año.
Empezando por una imagen sobre otoño, con los colores vivos y calidos, lleno de violetas y naranjas. Partimos a un viaje que nos lleva el artista, recorriendo las siluetas de los Montes, las curvas pronunciadas de las nubes, áreas saturadas de bordados, dorados, y detalle exquisito en el dibujo.
Texturas que te invitan a tocarlas, y de gran variedad. Conforme avanzamos en el recorrido de esta compleja composición, van cambiando las emociones, al igual que las estaciones. Inicia con suaves líneas y colores, acomodadas sutil y tranquilamente, pero si vamos subiendo la mirada, al igual que moviéndonos hacia la derecha, comenzamos a ser testigos de una serie de enredos de texturas y colores intensos. Hasta que llegas a la cima del Monte. Y de bajada todo comienza a tranquilizarse nuevamente. Va llegando el invierno, y junto con él llega la blancura. Blanco con destellos de dorado y plateado. Se siente paz, soledad y silencio. Contiene bordados que asemejan copos de nieve. Hasta que el recorrido termina con un kimono el cual te invita a perderte en un sublime infinito.
Tradicional de los Orientales, el dibujo de esta obra es muy agraciado. Su estética es muy distinta a la nuestra, el dibujo es más abstracto y estilizado, lleno de líneas largas y fluidas. Pareciera que se mueven, puedes llegar a ver como el viento sopla en este hermoso paisaje del Monte Fuji. Tiene un ritmo, que hace danzar de cierto modo elegante a los elementos incorporados en los kimonos.
Como es conocido de los orientales, Kubota se inspiraba en los paisajes que lo rodeaban. Es a mi parecer una forma muy ingeniosa de mostrar un paisaje. Se sale de los formatos clásicos. Es innovador. Lo que tengo que sacar a relucir aquí es…es innovador siendo muy tradicional.
Nos esta mostrando tradiciones que se han ido perdiendo en su cultura. Por medio de tradicionales kimonos, nos muestra un gran paisaje del Monte Fuji, ayudado de una técnica perdida, y de su peculiar forma oriental de dibujo. Estas vestimentas hacen presencia. Te sientes pequeño al ver esta obra. Será, seguramente por la excelente decisión de colores, por los ocho pies de altura de estas piezas y por los sentimientos que te asaltan al ver esta obra. Me atrevo a decir que encapsulo tres elementos majestuosos, cada uno por si, de tal manera que resulto una gran obra.
En los kimonos se denota la paciencia y el cariño que les dedico este hombre a cada una de ellas. Ya que tardo 12 meses en crear una pieza de la obra, cada una tan original y único. El kimono ha sido relegado en la actualidad. Solo es utilizado para ocasiones especiales. Siendo antes símbolo de toda una cultura, con connotaciones sociales y económicas, al igual que de sexo.
Por el tamaño de los kimonos, el tema, y los distintos elementos que componen esta obra, veo una grandeza. La grandeza de Japón. De sus paisajes, tradiciones, y de su espíritu como cultura.
Somos testigos de cómo la globalización mata con bellas tradiciones. Lo irónico de esto es, que el occidente (Yanquis) trata de imitar varias tradiciones orientales, siendo que no las puede llegar a comprender del todo (meditacion, comida, etc…). Al igual de quererlos imitar, les van invadiendo sus tradiciones, y ellos las van minimizando.
Pienso que es una forma bella de rendir homenaje a todas sus tradiciones más antiguas. Es importante para la historia textil. No solo recuperaron una técnica perdida, sino que hizo inmortales a cuarenta kimonos. Espero y vea más de esta interesante técnica. Aparte de ser una innovación en lo textil, es una innovación en el mundo del arte. Un pequeño recordatorio, sobre no alejarnos tanto de lo plástico, ya que este siempre será bello, recuperar tradiciones antiguas y utilizarlas a nuestro favor.
Esta exposición captó mi atención por la belleza que esta posee. Pero no solo por esto, sino por todo lo que ésta representa. Es el resurgimiento de una técnica que estuvo abandonada por más de 350 años. Nadie sabe realmente por que fue olvidada. Pero este gran artista dedicó su vida en hacerla renacer.
En el año 1937, a su corta edad de 20 años, Itchiku Kubota, tras la impresión de ver la técnica de teñido Tsujigahana, en una exposición en el museo de Tokio, fue cuando comprendió que tenía que revivir esa bella técnica perdida del siglo XVI.
Como no había registros de este procedimiento, él, por medio de puros experimentos, conocimientos y estudios previos de otros métodos, como lo fue la técnica Shibori, pudo crear su propia técnica a la que llamo “Itchiku Tsujigahana”.
Fue una derivación de la técnica Shibori, la cual consiste en moldear la tela, asegurarla por medio de puntadas y sumergir porciones de ella repetidamente para teñirla, de este modo dominar la creación de diseños con textura de tercera dimensión y de múltiples colores. Los hombres que practicaban la técnica Tsujigahana desarrollaron un proceso que incluía el uso de tinta, para dibujar finas líneas y sombras, mas aparte bordado de hilos dorados o plateados.
La técnica de teñido y decoración de Kubota, involucra una serie de complejas formas de teñir y de dibujo en tinta, con bordados de oro o plata.
La exhibición estaba constituida por cuarenta kimonos. Todos bellos, pero la pieza central era “Symphony of Light”, que estaba formada por treinta kimonos, quince kimonos sobre otoño y quince kimonos sobre invierno. Los diez restantes eran sobre paisajes y la naturaleza en general de Japón.
“Symphony of Light” es una obra majestuosa. Al contemplar la serie de kimonos, podemos claramente percibir a primera vista, que agraciadamente conforman un gran paisaje del esplendoroso Monte Fuji. Si observamos el juego del color, de las luces, y de las formas, veremos las distintas estaciones del año.
Empezando por una imagen sobre otoño, con los colores vivos y calidos, lleno de violetas y naranjas. Partimos a un viaje que nos lleva el artista, recorriendo las siluetas de los Montes, las curvas pronunciadas de las nubes, áreas saturadas de bordados, dorados, y detalle exquisito en el dibujo.
Texturas que te invitan a tocarlas, y de gran variedad. Conforme avanzamos en el recorrido de esta compleja composición, van cambiando las emociones, al igual que las estaciones. Inicia con suaves líneas y colores, acomodadas sutil y tranquilamente, pero si vamos subiendo la mirada, al igual que moviéndonos hacia la derecha, comenzamos a ser testigos de una serie de enredos de texturas y colores intensos. Hasta que llegas a la cima del Monte. Y de bajada todo comienza a tranquilizarse nuevamente. Va llegando el invierno, y junto con él llega la blancura. Blanco con destellos de dorado y plateado. Se siente paz, soledad y silencio. Contiene bordados que asemejan copos de nieve. Hasta que el recorrido termina con un kimono el cual te invita a perderte en un sublime infinito.
Tradicional de los Orientales, el dibujo de esta obra es muy agraciado. Su estética es muy distinta a la nuestra, el dibujo es más abstracto y estilizado, lleno de líneas largas y fluidas. Pareciera que se mueven, puedes llegar a ver como el viento sopla en este hermoso paisaje del Monte Fuji. Tiene un ritmo, que hace danzar de cierto modo elegante a los elementos incorporados en los kimonos.
Como es conocido de los orientales, Kubota se inspiraba en los paisajes que lo rodeaban. Es a mi parecer una forma muy ingeniosa de mostrar un paisaje. Se sale de los formatos clásicos. Es innovador. Lo que tengo que sacar a relucir aquí es…es innovador siendo muy tradicional.
Nos esta mostrando tradiciones que se han ido perdiendo en su cultura. Por medio de tradicionales kimonos, nos muestra un gran paisaje del Monte Fuji, ayudado de una técnica perdida, y de su peculiar forma oriental de dibujo. Estas vestimentas hacen presencia. Te sientes pequeño al ver esta obra. Será, seguramente por la excelente decisión de colores, por los ocho pies de altura de estas piezas y por los sentimientos que te asaltan al ver esta obra. Me atrevo a decir que encapsulo tres elementos majestuosos, cada uno por si, de tal manera que resulto una gran obra.
En los kimonos se denota la paciencia y el cariño que les dedico este hombre a cada una de ellas. Ya que tardo 12 meses en crear una pieza de la obra, cada una tan original y único. El kimono ha sido relegado en la actualidad. Solo es utilizado para ocasiones especiales. Siendo antes símbolo de toda una cultura, con connotaciones sociales y económicas, al igual que de sexo.
Por el tamaño de los kimonos, el tema, y los distintos elementos que componen esta obra, veo una grandeza. La grandeza de Japón. De sus paisajes, tradiciones, y de su espíritu como cultura.
Somos testigos de cómo la globalización mata con bellas tradiciones. Lo irónico de esto es, que el occidente (Yanquis) trata de imitar varias tradiciones orientales, siendo que no las puede llegar a comprender del todo (meditacion, comida, etc…). Al igual de quererlos imitar, les van invadiendo sus tradiciones, y ellos las van minimizando.
Pienso que es una forma bella de rendir homenaje a todas sus tradiciones más antiguas. Es importante para la historia textil. No solo recuperaron una técnica perdida, sino que hizo inmortales a cuarenta kimonos. Espero y vea más de esta interesante técnica. Aparte de ser una innovación en lo textil, es una innovación en el mundo del arte. Un pequeño recordatorio, sobre no alejarnos tanto de lo plástico, ya que este siempre será bello, recuperar tradiciones antiguas y utilizarlas a nuestro favor.
Mientras leía la descripción de las piezas , me emocioné al imaginarmelas y me dieron muchas ganas de verlas en vivo . Me pareció interesante mucho el dato de como teñían los kimonos con la técnica Itchiku Tsujigahana , pero me quede con la duda de cuánto tiempo tardó el artista en completar todos los kimonos de esta muestra? ya que dice que tardó doce meses en completar uno sólo.
ResponderEliminarLa manera en que describes la obra me transporta a imaginarme cada uno de ellos...Otra cosa destacada es la manera en que el artista incorpora el arte con las antiguas técnicas tradicionales de su país y las presenta al mundo actual...
ResponderEliminarCreo que el hecho de recuperar una técnica tan importante y utilizarla dentro del arte como una forma de dar a conocer las raíces, la importancia y la majestuosidad de todo lo que la cultura envuelve, es muy hermoso. El hecho de que esto llegue hasta nosotros nos dice que todo lo que existe en nuestro alrededor lo podemos utilizar para expresar la importancia de recuperar todas las costumbres perdidas, la cuales son muy importantes.
ResponderEliminarTu descripción tan minuciosa de la exposición es excelente porque gracias a ella es como podemos lograr comprender lo que el artista quiere expresar, y lo que el sentía y pensaba al realizar tan maravillosa obra a causa de que se tomó un tiempo que no cualquiera se hubiera tomado para realizar estas obras de arte.
P. D. Me gustaría ver la exposición al menos en fotografía, si tienes algunas ¿podrías mandármelas por favor? Gracias Bye
Es una buena crítica de la exposición solo te falto un pequeño detalle el nombre de la expo en donde esta o donde estuvo como referencia, sobre lo demás me gusto mucho la descripción que haces no es necesario ver todas las imágenes para poder imaginarlas. así como en Asia tienen tantas tradiciones que rescatar en México no nos quedamos atrás y hay varios artistas que rescatan no solo las técnicas si no también la estética de nuestras raíces.
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